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martes, 18 de mayo de 2010

Y la Iglesia de General Villegas?

Parece que en General Villegas (y seguramente en muchos otros lugares), las palabras del Obispo calaron hondo cuando dijo que "algunos menores incitan al abuso sexual".

Quizás no sea solamente en Somalía donde una niña de 13 años violada por tres hombres, es lapidada por adulterio por la comunidad. Esto sucedió hace dos años en el Cuerno de Africa. Hasta allí estamos llegando???(*)

¿Y qué dice la Iglesia de General Villegas al respecto? ¡Nada!

Si no querés ser cómplice de su silencio, ¡apostatá! 10 de Diciembre, Día Internacional de los Derechos Humanos. Apostasía Latinoamericana.


(*) Gracias, Jorge Gómez, "El caso de General Villegas. Machismo y misioginia a la argentina" 17 Mayo 2010. Gracias también a Rudy y Paz, iluminan más que cualquier iglesia ardiendo. La viñeta corresponde a la edición de hoy, 18/5/2010, de Página/12.

martes, 9 de marzo de 2010

El Papanazi y los muros de silencio

http://www.pagina12.com.ar/fotos/20100309/notas/pa.jpg

Críticas a coro a la Iglesia

Ante el escándalo por casos de pedofilia en colegios de elite católicos alemanes, el hermano del Papa, Georg Ratzinger, aceptó atestiguar en cualquier eventual proceso, aunque afirma que no supo de ningún abuso.
 
 
 Por Jerome Taylor *

Una serie de acusaciones en Alemania y Holanda han puesto a la Iglesia Católica en medio de una nueva crisis sobre la manera en que trató el abuso de niños después de que se supo que el hermano del papa Benedicto XVI dirigía un renombrado coro que estaba en el centro de algunas de las últimas acusaciones. Los informes de abuso sistemático por parte de los clérigos involucran a tres colegios en la diócesis de Regensburg, en Baviera. Uno de ellos es el muy conocido Regesburger Domspatze, un colegio que tiene mil años, para pupilos varones y coro, cuyo director coral durante los últimos 39 años fue el hermano mayor del Papa, Georg Ratzinger.

Monseñor Ratzinger aceptó atestiguar en cualquier eventual proceso, pero afirma que no supo de ningún abuso. Y anoche, la ministra de Justicia alemana, Sabine Leutheusser-Schnarrenberger, se unió a un creciente coro de políticos en Berlín para criticar a la Iglesia respecto de su actitud en la investigación, incriminando a las instituciones católicas de mantener una política de secreto. “En muchas escuelas había un muro de silencio, lo que permitía el abuso y la violencia”, dijo Leutheusser-Schnarrenberber, una prominente crítica de la Iglesia. Señaló a una directiva del Vaticano de 2001, que requería que hasta la acusación más seria debería ser investigada primero internamente y luego informada a las autoridades. Un vocero de la Iglesia dijo que sus críticas eran “absurdas”.
Otro escándalo sexual también involucró a la Iglesia Católica en los Países Bajos, después de que tres personas dijeran que habían sido abusadas en un internado dirigido por sacerdotes en la década del 60. Desde que se publicaron las acusaciones el viernes, más de 200 personas se dirigieron a una línea de ayuda designada, afirmando que ellos también habían sufrido abusos por parte de monjes y sacerdotes.

Las nuevas acusaciones son una fuente de gran incomodidad para el Vaticano, que esperaba dar por terminado el tema de abuso de niños. En la última década el asunto ha dañado enormemente la reputación de la Iglesia y sus finanzas.

Las acusaciones en Alemania surgieron por primera vez el mes pasado, cuando los investigadores comenzaron a investigar en escuelas jesuitas, pero el escándalo aumentó durante el fin de semana en el corazón de Baviera, que es profundamente católica. Las acusaciones que surgieron de la diócesis de Regensburg son especialmente inoportunas para el Papa y su hermano, ya que pasaron gran parte de sus carreras en posiciones jerárquicas ahí, lo que inevitablemente provocará preguntas sobre si alguna vez se toparon u oyeron de clérigos que abusaran sexualmente de menores.

Durante la década de 1970, Joseph Ratzinger enseñó teología en la Universidad de Regensburg. Su hermano mayor Georg se hizo cargo de Regensburger Domspatzen en 1964 y durante los siguientes 30 años ayudó a convertir el coro masculino en uno de los mejores del mundo. Pero dice que nunca escuchó de ningún abuso en su tiempo con el coro. Cuando el diario italiano La Repubblica le preguntó si hablaría con los funcionarios alemanes, monseñor Ratzinger, de 86 años, contestó:

“Obviamente estoy dispuesto a hacerlo, pero no puedo brindar información sobre algo que puede ser castigado, porque no tengo ninguna información –nunca supe nada sobre eso–”. Cualquier abuso en el Regensburger Domspatzen, dijo, ocurrió antes de que él se hiciera cargo. Admitió que los pupilos en el colegio eran sometidos a un clima de “disciplina y rigor”, pero añadió que eso era necesario para lograr “un alto nivel artístico y musical”.

Pero Franz Wittenbrink, un compositor alemán que vivió en el colegio hasta 1967, dijo que el recinto estaba dirigido por “un sofisticado sistema de castigos sádicos en conexión con la lujuria sexual”. También fue citado por el Der Spiegel, diciendo que era “inexplicable” que el hermano del Papa no supiera nada de lo que pasaba.

De The Independent de Gran Bretaña. Especial para Página/12
Traducción: Celita Doyhambéhère

sábado, 2 de enero de 2010

La paga del Emérito

 Por Mario Wainfeld

Solía decirse que la Ley de Radiodifusión, felizmente derogada, era la única norma de la dictadura que seguía vigente. Se incurría en un error, porque sobreviven otras, también con el sello del autoritarismo y el desdén a los principios republicanos. Sin ir más lejos, las que estipulan pagos de haberes para distintos prelados de la Iglesia Católica. Está el chocante caso de los capellanes castrenses, varios de ellos comprometidos en el terrorismo de Estado. Y, algo en apariencia más cool, el de los obispos y los párrocos de frontera.

A su vez, a los obispos retirados (“Eméritos”, en la jerga eclesiástica y burocrática respectiva) se les reconoce una pensión mensual y vitalicia. Funciona de modo similar a una jubilación aunque no lo es técnicamente: los beneficiarios no hacen aportes previos, ni les corresponde aguinaldo.

El costo fiscal se sustenta con una partida especial del Presupuesto. Los pagos se efectúan vía la Secretaría de Culto, que depende de la Cancillería y no a través de la Anses. El beneficio se concibió para quienes se alejaran de sus cargos apostólicos en razón de su edad. Pero en la práctica también lo reciben los que se han retirado en circunstancias ominosas o aun criminales.

El ex arzobispo de Santa Fe Edgardo Storni es un ejemplo. Renunció por haberse visto envuelto en escándalos sexuales y sospechado de malversación de fondos. Desde esa retirada deshonrosa, cobra su estipendio mensual cual si fuera un apacible pensionado.

Ya en circunstancias normales, la pensión vitalicia es una variante de las cuestionadas jubilaciones de privilegio. No es compatible con un sistema republicano, no confesional ni fundamentalista. No tiene parangón en Uruguay, Brasil, Estados Unidos o Francia, por hablar de variopintos regímenes democráticos. Pero cuando el beneficio polémico engrosa los bolsillos de quien ha burlado los principios básicos de su ministerio, la canonjía adquiere el ribete de una afrenta. La expresión “Emérito” también deviene sarcástica.

Seguramente por razones de delicadeza, el Estado no abona los haberes directamente a sus beneficiarios. Los transfiere a la Conferencia Episcopal Argentina. Ni las autoridades laicas ni las religiosas intentaron privar a Storni de su diezmo, cuyo importe actual neto es de 6376,24 pesos.
Storni tiene varias causas penales en trámite. Ayer se conoció una grave condena en su contra por abuso, agravado por su condición de sacerdote. La calificación toma en cuenta el manejo desviado de su eminencia y autoridad que imponen a la víctima el llamado (en verba forense) “temor reverencial”.

Esa autoridad ejercitada perversamente es subsidiada desde el propio Estado, con fundamento en una ley de la dictadura, interpretada extensivamente a favor de prelados de pésima reputación.
La jerarquía de la Iglesia Católica, por cierto, no moverá un dedo: es bien caritativa con sus ovejas descarriadas (sean Von Wernich o Storni), jamás las sanciona por sus delitos terrenales. La prebenda debería ser, en cambio, un ítem a sumar en la agenda republicana e institucional que está tan en boga aunque (malhadadamente) suele centrarse sólo en las autoridades políticas y deja intactos a los poderes fácticos.

mwainfeld en pagina12.com.ar