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domingo, 1 de agosto de 2010

Un ocupante menos!


Holanda, el primer país de la OTAN en dejar Afganistán

01/08/10 - 11:13
Las tropas comenzaron a abandonar la provincia de Uruzgán, tras cuatro años de misión. Las diferencias en torno a las operaciones militares en ese país provocaron en febrero la caída del gobierno holandés.

Las tropas holandesas comenzaron hoy a retirarse de Afganistán, a cuatro años del inicio de sus operaciones en ese territorio. Se convirtieron así en las primeras de OTAN en abandonar el país.

Al cumplirse el plazo de su misión en la zona, los soldados holandeses transfirieron el mando en la provincia de Uruzgán a los efectivos estadounidenses y australianos de la ISAF -bajo mando de la OTAN- en una sencilla ceremonia.

La OTAN había solicitado a Holanda una extensión de su operación en Afganistán -hasta agosto de 2011-, pero las divergencias sobre ese tema en el interior del Ejecutivo provocaron el 20 de febrero la caída del gobierno, con lo que la misión no fue prolongada.

Desde el inicio de la misión, que le costó 1.400 millones de euros al gobierno holandés, murieron 24 soldados de ese país y alrededor de 140 resultaron heridos.

El Ministerio de Relaciones Exteriores informó que pese a que los militares holandeses dejan Afganistán, continuarán allí diversos proyectos civiles encaminados a seguir desarrollando los servicios de educación y salud.

El contingente holandés es el primero de la OTAN en salir de Afganistán, a casi nueve años del derrocamiento de los talibanes. Barack Obama fijó para julio de del año que viene el comienzo de la retirada de las tropas de su país, que componen las dos terceras partes de la presencia internacional en la zona (más de 140.000 soldados extranjeros).


Fuente: http://www.clarin.com/mundo/medio_oriente/Holanda-tropas-Afganistan-mision_cumplida-retiro_0_308969351.html

sábado, 5 de diciembre de 2009

Suena conocido


Por Robert Fisk *

“Les tiran a los rusos”, me dijo un joven paracaidista. Hacía frío. Nos acabábamos de topar con su unidad, la División Soviética 105 aerotransportada, cerca de Charikar, al norte de Kabul, y me mostraba su mano vendada. La sangre aún le chorreaba y manchaba la manga de su uniforme. Era un adolescente de cabello rubio y ojos azules. Junto a nosotros estaba un camión de carga soviético cuya parte posterior había sido volada en pedazos por una mina, sí, ésas que se llaman artefactos explosivos improvisados. No era así como nosotros las conocíamos, pero aún así el vehículo quedó con las llantas hacia arriba en una zanja. Con dolor evidente, el joven levantó la mano hacia las cimas de las montañas que eran patrulladas por un helicóptero soviético. ¿Podía haberme imaginado entonces que los señores Bush y Blair nos iban a llevar al mismo sepulcro de ejércitos, casi tres décadas más tarde? ¿O que un joven presidente estadounidense haría exactamente lo que los rusos intentaron tantos años antes?

En el transcurso de las semanas veríamos a Kabul siendo tomada por el ejército soviético y las más grandes áreas de Afganistán abandonar las vastas áreas montañosas y desérticas para dejárselas a los terroristas, al tiempo que insistían en que podían erigir un gobierno laico sin corrupción en la capital y dar seguridad a sus habitantes. En la primavera de 1980 presencié el incremento militar enviado por los soviéticos. ¿Suena familiar? Los rusos anunciaron que darían entrenamiento al ejército afgano. ¿Les suena conocida? Sólo 60 por ciento de las fuerzas afganas acataban órdenes en ese momento. Sí, suena conocido.

Victor Sebestyen, quien investigó exhaustivamente para un libro sobre la caída del imperio soviético, escribió ampliamente sobre esos días congelados en que los rusos atacaron Afganistán justo después de la Navidad de 1979. Cita al general Sergei Akhromeyev, comandante de las fuerzas armadas soviéticas, quien reportaba al Politburó soviético en 1986: “No existe porción de la tierra de Afganistán que no esté siendo ocupada, en un momento u otro, por nuestros soldados. Sin embargo, mucho del territorio está en manos de terroristas. Controlamos los centros provinciales, pero no logramos conservar el poder político sobre el terreno que logramos conquistar”.

Como señala Sebestyen, el general Akhromeyev aseguró que si no le enviaban tropas adicionales, la guerra en Afganistán continuaría por un muy, muy largo tiempo. ¿Qué tal si ahora citamos, no sé, por ejemplo a algún comandante británico o estadounidense en el Helmand de hoy? Nuestros soldados no tienen la culpa. Lucharon con increíble valentía en condiciones adversas. Pero ocupar localidades y poblados durante un corto tiempo no vale nada en una tierra tan vasta en la que los insurgentes se ocultan con facilidad por las montañas. Esto, claro, lo dijo Akhromeyev, en 1986.

Yo vi esa tragedia desenvolverse en los lúgubres primeros meses de 1980. En Kandahar la gente exclamaba “¡Alá Akbar!” desde los tejados y en los caminos en las afueras de la ciudad. Vi cómo los insurgentes, equivalentes a los actuales talibán, bombardeaban formaciones militares soviéticas. Al norte de Jalalabad detuvieron el autobús en el que yo viajaba. Llevaban rosas rojas metidas en los cañones de sus rifles Kalashnikov. Bajaron del vehículo a los estudiantes comunistas que había a bordo del vehículo y no me ocupé por saber qué les pasó. Supongo que no fue nada distinto de lo que les ocurre actualmente a estudiantes que apoyan al gobierno afgano y que caen en manos del talibán.

En las afueras de Jalalabad me enteré de que los mujaidin, los luchadores por la libertad favoritos del presidente Ronald Reagan, habían destruido una escuela porque aceptaba a niñas como alumnas. Muy cierto. Tanto, que el director del colegio y su esposa fueron quemados y colgados de un árbol.

Los afganos nos contaban historias extrañas sobre prisioneros políticos que eran sacados del país y torturados dentro de la Unión Soviética, en secreto.

En Kandahar, el propietario de una tienda, un hombre de más de 50 años, usaba al mismo tiempo un suéter europeo y un turbante, y se me acercó un día en la calle. Aún tengo las notas de mi entrevista. A diario el gobierno dice que los precios de los alimentos bajarán, dijo. A diario nos dicen que las cosas mejoran gracias a la cooperación de la Unión Soviética. Pero no es verdad. ¿Se da usted cuenta de que el gobierno no controla ni siquiera los caminos? Al diablo con ellos. Se limitan a aferrarse a las ciudades. Los mujaidin infestaban la provincia de Helmand y cruzaban una y otra vez la frontera paquistaní, tal como hoy lo hacen los talibán. Un bombardero soviético Mig incluso cruzó la frontera a principios de 1980 para atacar a los guerrilleros.

El gobierno de Pakistán y el de Estados Unidos, por supuesto, condenaron la flagrante violación de la soberanía paquistaní. Bueno, díganle eso a los jóvenes estadounidenses que controlan los aviones sin piloto Predator que con tanta frecuencia cruzan la frontera Pakistán-Afganistán para atacar al talibán.

En Moscú, casi un cuarto de siglo más tarde, me reuní con algunos de los antiguos ocupantes rusos de Afganistán. Algunos son ahora adictos a las drogas, otros padecen de lo que se conoce como desorden de estrés postraumático.

Pero en este día histórico en que Barack Obama se hunde a plomo en el caos, recordemos también la retirada británica de Kabul y la destrucción que sufrió esta ciudad, en 1842.

* De La Jornada, de México. Especial para Página/12.

http://www.pagina12.com.ar/diario/elmundo/4-136462-2009-12-05.html

lunes, 30 de noviembre de 2009

An Open Letter to President Obama from Michael Moore

By Michael Moore

November 30, 2009 -- Information Clearing House --

Dear President Obama,

Do you really want to be the new "war president"? If you go to West Point tomorrow night (Tuesday, 8pm) and announce that you are increasing, rather than withdrawing, the troops in Afghanistan, you are the new war president. Pure and simple. And with that you will do the worst possible thing you could do -- destroy the hopes and dreams so many millions have placed in you. With just one speech tomorrow night you will turn a multitude of young people who were the backbone of your campaign into disillusioned cynics. You will teach them what they've always heard is true -- that all politicians are alike. I simply can't believe you're about to do what they say you are going to do. Please say it isn't so.

It is not your job to do what the generals tell you to do. We are a civilian-run government. WE tell the Joint Chiefs what to do, not the other way around. That's the way General Washington insisted it must be. That's what President Truman told General MacArthur when MacArthur wanted to invade China. "You're fired!," said Truman, and that was that. And you should have fired Gen. McChrystal when he went to the press to preempt you, telling the press what YOU had to do. Let me be blunt: We love our kids in the armed services, but we f*#&in' hate these generals, from Westmoreland in Vietnam to, yes, even Colin Powell for lying to the UN with his made-up drawings of WMD (he has since sought redemption).

So now you feel backed into a corner. 30 years ago this past Thursday (Thanksgiving) the Soviet generals had a cool idea -- "Let's invade Afghanistan!" Well, that turned out to be the final nail in the USSR coffin.

There's a reason they don't call Afghanistan the "Garden State" (though they probably should, seeing how the corrupt President Karzai, whom we back, has his brother in the heroin trade raising poppies). Afghanistan's nickname is the "Graveyard of Empires." If you don't believe it, give the British a call. I'd have you call Genghis Khan but I lost his number. I do have Gorbachev's number though. It's + 41 22 789 1662. I'm sure he could give you an earful about the historic blunder you're about to commit.

With our economic collapse still in full swing and our precious young men and women being sacrificed on the altar of arrogance and greed, the breakdown of this great civilization we call America will head, full throttle, into oblivion if you become the "war president." Empires never think the end is near, until the end is here. Empires think that more evil will force the heathens to toe the line -- and yet it never works. The heathens usually tear them to shreds.

Choose carefully, President Obama. You of all people know that it doesn't have to be this way. You still have a few hours to listen to your heart, and your own clear thinking. You know that nothing good can come from sending more troops halfway around the world to a place neither you nor they understand, to achieve an objective that neither you nor they understand, in a country that does not want us there. You can feel it in your bones.

I know you know that there are LESS than a hundred al-Qaeda left in Afghanistan! A hundred thousand troops trying to crush a hundred guys living in caves? Are you serious? Have you drunk Bush's Kool-Aid? I refuse to believe it.

Your potential decision to expand the war (while saying that you're doing it so you can "end the war") will do more to set your legacy in stone than any of the great things you've said and done in your first year. One more throwing a bone from you to the Republicans and the coalition of the hopeful and the hopeless may be gone -- and this nation will be back in the hands of the haters quicker than you can shout "tea bag!"

Choose carefully, Mr. President. Your corporate backers are going to abandon you as soon as it is clear you are a one-term president and that the nation will be safely back in the hands of the usual idiots who do their bidding. That could be Wednesday morning.

We the people still love you. We the people still have a sliver of hope. But we the people can't take it anymore. We can't take your caving in, over and over, when we elected you by a big, wide margin of millions to get in there and get the job done. What part of "landslide victory" don't you understand?

Don't be deceived into thinking that sending a few more troops into Afghanistan will make a difference, or earn you the respect of the haters. They will not stop until this country is torn asunder and every last dollar is extracted from the poor and soon-to-be poor. You could send a million troops over there and the crazy Right still wouldn't be happy. You would still be the victim of their incessant venom on hate radio and television because no matter what you do, you can't change the one thing about yourself that sends them over the edge.

The haters were not the ones who elected you, and they can't be won over by abandoning the rest of us.

President Obama, it's time to come home. Ask your neighbors in Chicago and the parents of the young men and women doing the fighting and dying if they want more billions and more troops sent to Afghanistan. Do you think they will say, "No, we don't need health care, we don't need jobs, we don't need homes. You go on ahead, Mr. President, and send our wealth and our sons and daughters overseas, 'cause we don't need them, either."

What would Martin Luther King, Jr. do? What would your grandmother do? Not send more poor people to kill other poor people who pose no threat to them, that's what they'd do. Not spend billions and trillions to wage war while American children are sleeping on the streets and standing in bread lines.

All of us that voted and prayed for you and cried the night of your victory have endured an Orwellian hell of eight years of crimes committed in our name: torture, rendition, suspension of the bill of rights, invading nations who had not attacked us, blowing up neighborhoods that Saddam "might" be in (but never was), slaughtering wedding parties in Afghanistan. We watched as hundreds of thousands of Iraqi civilians were slaughtered and tens of thousands of our brave young men and women were killed, maimed, or endured mental anguish -- the full terror of which we scarcely know.

When we elected you we didn't expect miracles. We didn't even expect much change. But we expected some. We thought you would stop the madness. Stop the killing. Stop the insane idea that men with guns can reorganize a nation that doesn't even function as a nation and never, ever has.

Stop, stop, stop! For the sake of the lives of young Americans and Afghan civilians, stop. For the sake of your presidency, hope, and the future of our nation, stop. For God's sake, stop.

Tonight we still have hope.

Tomorrow, we shall see. The ball is in your court. You DON'T have to do this. You can be a profile in courage. You can be your mother's son.

We're counting on you.

Yours, Michael Moore MMFlint@aol.com MichaelMoore.com

P.S. There's still time to have your voice heard. Call the White House at 202-456-1111 or email the President. Michael Moore is an activist, author, and filmmaker. See more of his work at his website MichaelMoore.com

miércoles, 25 de noviembre de 2009

Locos de la Guerra

Dementes de "gatillo fácil"

Marines "estresados"
que no nos pase en latinoamérica [Postmaster]

(IAR Noticias) 19-Noviembre-09



Uno de cada seis soldados invasores norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o desorden de estrés postraumático, una tendencia que se expresa en dos resultados contrapuestos: El suicidio o la masacre de civiles en Irak o Afganistán.

Informe especial
IAR Noticias/



La locura de ocupación sangrienta que azota a Irak y Afganistán (un "manicomio en el infierno", como dicen algunos corresponsales) no es un fenómeno únicamente atribuible al espectáculo de la muerte diaria con ataques y atentados, sino que tiene otra expresión más oculta en el desarreglo mental de los soldados ocupantes que cada vez más frecuentemente protagonizan masacres de civiles que son silenciadas por el Pentágono.

Tanto en Irak como en Afganistán, se estima que un alto número de muertes está constituido por el "gatillo fácil" de los marines norteamericanos que, en estado de paranoia y demencia acentuada, a diario asesinan a civiles en rutas, calles y ciudades, ante el menor movimiento que les parece "sospechoso".

Tanto en Kabul como enBagdad, hay un sentimiento generalizado de indignación y de miedo a transitar por las calles, principalmente por las carreteras, por temor a ser muerto por alguna de las patrullas militares que se desplazan en blindados y disparan sin preguntar ante la menor sospecha.

Marines norteamericanos, en un estado de "nerviosismo" que ronda el pánico, durante las 24 horas, y ante la menor sospecha, comienzan a disparar contra todo lo que se mueve a su alrededor, y cuyo número de victimas aparecen disimuladas en el número de muertos diarios que colapsan morgues y hospitales, señalan en sus crónicas los corresponsales.

Todos los días se conocen historias trágicas de acribillamiento de vehículos particulares,con heridos, victimas fatales, autos destruidos y cubiertos de sangre, y ciudadanos civiles convertidos en blanco permanente de las balas invasoras, que no son registrados por la prensa internacional.

A este cuadro, se le suma la ola de suicidios en aumento de los soldados invasores por desorden mental, problemas de ansiedad, depresión y consumo de drogas o de medicamentos para poder combatir.

Según cifras que acaba de proporcionar el Pentágono, el número de suicidios en el Ejército sobrepasó los niveles récord del año pasado, en lo que el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas de EEUU calificó como una tendencia "horrible".

Desde enero del año 2009 se han suicidado 140 soldados activos, además de 71 de la reserva y de la Guardia Nacional, mientras que en 2008 el número total de suicidios fue de 197 entre soldados activos y reservistas.



En 2004 hubo 32 suicidios confirmados o posibles de marines estadounidenses, sobrepasando así a los 28 ocurridos en 2001, cuando EEUU invadió Afganistán.

Aunque los marines son el cuerpo militar más reducido de EEUU, en lo que respecta al número de sus efectivos, han venido teniendo la tasa de suicidios más alta, una media de 25 al año, de entre los distintos cuerpos militares de EEUU desde 1999, año en que el gobierno estadounidense comenzó a conservar registros detallados.

Por otra parte, el jefe del Estado Mayor señaló que además del aumento de los suicidios se ha advertido un incremento en el número de soldados que consumen una mayor cantidad de fármacos y alcohol tras su regreso desde zonas de combate.

En la mirada atenta de los expertos, al genocidio militar de la conquista de Irak se le suma otra masacre -aún no estudiada- y cuyas consecuencias ya están a la vista- conformada por los emergentes psicológicos de la ocupación imperialista en los propios soldados que la ejecutan.

Un cuarto (25%) de los militares veteranos estadounidenses bajo tratamiento médico cuando vuelven de Irak o Afganistán sufren algún tipo de problema de salud mental, según un estudio, publicado en Archives of Internal Medicine, que se realizó a partir de una muestra de 103.788 militares ingresados en centros de salud para veteranos entre 2001 y 2005.

El diagnóstico más frecuente era el de desorden de estrés postraumático, aunque también se detectaron problemas de ansiedad, depresión y consumo de drogas o medicamentos.

Según un documento difundido por el diario The New York Times, como en Vietnam muchos marines sufren profundas enfermedades psiquiátricas después de servir en Irak.

Según The New York Times, el estudio demuestra que "uno de cada seis soldados norteamericanos tiene síntomas de aguda ansiedad, fuerte depresión o desorden de estrés postraumático, una proporción que, según algunos expertos, podría aumentar eventualmente hasta uno de cada tres, la tasa que fue hallada entre los veteranos del Vietnam".

El documento, elaborado por la Marina de EEUU, señala que algunos marines relataron cómo habían matado a soldados iraquíes en combate o habían apuñalado a iraquíes que se hallaban en el suelo, con el fin de asegurarse de que estaban muertos. Algunos de ellos fueron apuñalados hasta 28 veces.

Estos problemas psicológicos han incrementado la tasa de suicidios entre los marines norteamericanos, que ha alcanzado su nivel más alto de los pasados cinco años.

La Universidad de Carolina del Sur y el Instituto de Tecnologías Creativas crearon un simulador "virtual" para ayudar a los soldados de EEUU a "superar el trauma de la guerra" que padecen muchos efectivos luego de una estadía prolongada en Irak y Afganistán.

Este martes, el jefe del Estado Mayor señaló que el Ejército manifestó que algunos suicidios militares se deben al trastorno post traumático causado por el despliegue de los soldados en conflictos en el exterior, como los de Irak y Afganistán.

Por otro lado, el general Chiarelli señaló que hay nuevas cifras estadísticas que muestran un aumento de los suicidios entre soldados jóvenes que nunca han participado en una misión de combate.

En este escenario, m edios, políticos y analistas estadounidenses comienzan a parangonar las matanzas y violaciones de los derechos humanos de los actuales marines en Irak y Afganistán , con lo sucedido en Vietnam, en la década del setenta, donde el ejército norteamericano, derrotado, decadente, y con sus soldados afectados por la corrupción, la locura y las drogas, debió retirarse vergonzosamente del país ocupado.


Dementes de "gatillo fácil"

Hay una campaña montada sutilmente en las grandes cadenas mediáticas estadounidenses (destinada particularmente a los sectores pacifistas y "antiguerra" de todo el mundo) consistente en presentar a los marines invasores como "víctimas" de las propias invasiones que generan.

Esta estrategia sutil de "victimizar al victimario" está claramente expresada en la propaganda realizada con la "madre de Irak", Cindy Sheehan, cuyo hijo murió en Irak formando parte del ejército genocida de EEUU en el cual de enganchó por una paga y un "futuro profesional".
The New York Times y las cadenas autodeclaradas "progresistas" de EEUU la inmortalizaron mediáticamente en su apostolado de exigirle a Bush que le explique porqué su hijo "murió engañado" en Irak.

En las fuerzas invasoras de EEUU no hay ningún "engañado": desde que comienzan sus primeros ejercicios de entrenamiento los futuros marines ya saben cual van a ser sus funciones en los países que les toque actuar.

Aparte de trazar una clara diferencia entre los marines (invasores asesinos) con los iraquíes y afganos (víctimas de los invasores asesinos) hay que puntualizar que un marine cuando se enrola conoce perfectamente lo que va a hacer en Irak.

Sabe que su función primordial consiste en matar gente, sean rebeldes o civiles acusados de apoyar a la resistencia, matar gente, esa es la única función valida que le compete a un marine invasor de EEUU en Irak o Afganistán.

Como en Vietnam, esos marines mercenarios consumen drogas, violan, torturan, se bestializan, se corrompen, y cumplen las órdenes de sus superiores convencidos de que detrás de cada iraquí o de cada afgano hay un "terrorista", como en Vietnam, donde detrás de cualquier vietnamita se escondía un "comunista".

Un video difundido por el sitio http://www.animalweb muestra que la faceta asesina de los marines invasores no solamente se manifiesta con civiles inocentes o combatientes que defienden su país, sino que también se extiende a animales inocentes en los cuales descargan su adrenalina de invasores alienados.

La nota que acompañaba elVideoque envió un mercenario invasor a una página web decía:

"Hola, mi nombre es M. D., formalmente de A TRP 1-10 CAV 4ID y mientras estuve en Irak tuvimos una competición de matar perros cuando los iraquíes nos disparaban a nosotros.
Cuando le disparé a éste desde unas 50 yardas con mi M4 y huyó a duras penas a zonas más bajas, tuvimos que rematarlo y por ello mis amigos y yo fuimos a junto él y empezamos a dispararle. Nunca he visto a un perro llevarse tantos tiros en la cabeza, al menos 4 como éste, y después de pensar que estaba muerto cavamos un hoyo y cuando lo cogimos con la azada volvió a la vida y le disparamos un par de veces más...es bastante divertido".

Las balas y los misiles del ejercito invasor norteamericano mataron o mutilaron el cuerpo de decenas de miles de iraquíes o de afganos, pero la desesperación, la marginalidad, las drogas, la alienación consumista y las lacras del capitalismo introducidas con las fuerzas invasoras están causando el otro emergente de la conquista imperialista: el genocidio cerebral y psicológico de los propios pueblos ocupados.

Desocupación masiva, infraestructura del país destruida, hospitales y servicios de salud colapsados, desprotección social y marginalidad mayoritaria y creciente, con la droga y el consumismo inducido arrasando el cerebro y la psicología de la juventud iraquí.

Como se puede apreciar, los marines dementes y asesinos se suicidan, pero se llevan con ellos a sus propias víctimas.